Cigalas

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Nephrops norvegicus, Linnaeus 1758

Las cigalas, esos pequeños tesoros del mar, han conquistado el paladar de los amantes de los mariscos con su sabor único y su textura jugosa.

Estos crustáceos, son el manjar perfecto para quienes buscan una experiencia culinaria inigualable.

En esta página, exploraremos todo lo relacionado con las cigalas, desde cómo pedirlas en la pescadería hasta consejos sobre su conservación y preparación en la cocina.

¿Que son las cigalas?

Las cigalas son crustáceos marinos que viven en agua salada.

Son muy apreciadas en la gastronomía y se consumen por su carne tierna y sabrosa.

La carne de la cigala, con su textura delicada y sabor único, es un tesoro culinario, gozando de un prestigio y un valor inigualables en el exigente mercado de los mariscos.

Están cubiertas por un caparazón duro que varía en color desde el naranja al rojo y blanco.

Son omnívoras y se alimentan de pequeños peces, moluscos y restos que encuentran en el lecho marino.

Habitan en fondos arenosos o rocosos, a menudo enterradas en la arena o escondidas entre las rocas.

Como pedir las cigalas en la pescadería

La mejor manera de encontrar cigalas frescas es visitar tu pescadería de confianza o un mercado de mariscos.

Busca uno que tenga buena reputación por ofrecer mariscos frescos y de calidad.

Una vez en la pescadería, pregunta si tienen cigalas disponibles. Si no las tienen en ese momento, puedes preguntar cuándo esperan recibirlas.

Examínalas antes de comprarlas. Si están frescas tendrán un color brillante.

Evita las que tengan un olor fuerte o desagradable, ya que, por regla general, esto indica que no están frescas.

Las cigalas vienen en diferentes tamaños, elige las que se adapten a tus necesidades culinarias.

El tamaño afecta al precio. Ya sabes, más grandes igual a más caras.

Averigua el precio por kilogramo y decide cuántas cigalas deseas comprar.

Si prefieres que te las limpien y preparen en la pescadería, puedes pedirle al/a profesional que lo haga por ti.

Abiertas para la plancha, enteras para cocer, tú decides.

Recuerda que la disponibilidad de cigalas frescas puede variar según la temporada y la ubicación geográfica.

Además, es importante apoyar prácticas pesqueras sostenibles y comprar mariscos de fuentes confiables para ayudar a cuidar los ecosistemas marinos.

Cabezas de cigalas ensañando sus ojos negros
Detalle cabezas de cigalas (Nephrops norvegicus)

Cómo Conservar las cigalas en casa

Conservar cigalas frescas en casa es crucial para mantener su calidad y sabor.

Aquí tienes algunas pautas para conservarlas adecuadamente:

Tan pronto como llegues a casa con las cigalas, guárdalas en el refrigerador.

Puedes conservarlas en el refrigerador durante dos o tres días.

Para ello, las puedes colocar en un plato o bandeja y cubrirlas con un paño húmedo, de esta manera evitaras que se sequen.

Asegúrate de que la temperatura del refrigerador esté entre 0°C y 4°C.

Es importante mantenerlas a una temperatura baja y constante para evitar que se deterioren rápidamente.

Antes de cocinarlas, verifica que estén frescas. Si notas olor a amoniaco o algún indicio de deterioro, desecha las cigalas.

Recuerda que son mariscos delicados y, aunque se pueden conservar en el refrigerador durante un corto período, es mejor disfrutarlas lo más frescas posible para aprovechar al máximo su sabor y textura.

Es una buena práctica congelar las cigalas

Muchas amantes de los mariscos se preguntan si congelarlas es una buena idea.

La respuesta depende de tus preferencias y de cómo planeas usarlas.

Congelar las cigalas es una excelente manera de conservarlas, si no planeas consumirlas de inmediato.

Asegúrate de hacerlo antes de que pasen las primeras 24 horas después de la compra.

Cómo congelar las cigalas en casa

No siempre es posible saborear este manjar directamente del océano.

En esos momentos, la congelación se convierte en la herramienta mágica que nos permite preservar la calidad y el sabor del producto para momentos futuros.

Antes de congelar las cigalas, es esencial limpiarlas a fondo para eliminar cualquier rastro de arena o residuos. Puedes hacerlo enjuagándolas suavemente bajo agua fría.

Sécalas cuidadosamente con papel de cocina para eliminar la humedad superficial.

La presencia de agua puede provocar la formación de cristales de hielo, lo que afectaría negativamente su textura al descongelarlas.

Ten en cuenta que en casa la forma de congelación no es industrial.

Elige un método de empaque que proteja las cigalas del aire y la humedad. Puedes utilizar bolsas para congelar de alta calidad o recipientes herméticos.

Anota la fecha de congelación para llevar un registro del tiempo que las cigalas han pasado en el congelador.

Esto es crucial para garantizar su calidad al descongelarlas.

En los congeladores de nuestras neveras conviene no pasarnos de dos meses.

Congelar cigalas en casa es una excelente manera de prolongar la temporada de este manjar del mar.

Siguiendo estos simples pasos, podrás disfrutar de la frescura y el sabor de las cigalas en cualquier momento del año.

¡Prepárate para deleitar a tus papilas gustativas con la esencia del océano en cada bocado!

Descongelando las cigalas en casa

Descongelar las cigalas de manera adecuada es tan crucial como congelarlas correctamente para preservar su textura y sabor.

Aquí te presento algunas sugerencias para llevar a cabo esta tarea con éxito.

En la nevera (la mejor opción)

Planifica con anticipación y retira las cigalas del congelador el día anterior a su preparación.

Colócalas en el refrigerador para permitir una descongelación lenta y controlada con frio.

Si las cigalas están en una bolsa para congelar o en un recipiente hermético, déjalas en su envase original durante el proceso de descongelación.

Esto ayuda a retener la humedad y prevenir la pérdida de sabores.

Con agua fría:

Si necesitas descongelar cigalas más rápidamente, puedes sumergirlas en agua fría. Coloca las cigalas en una bolsa sellada para evitar que el agua entre en contacto directo con ellas.

No te olvides cambiar el agua cada veinte minutos para mantenerla fía.

En el microondas:

Si el tiempo es un factor crucial, puedes usar el microondas para descongelarlas.

Utiliza la configuración de descongelación y sigue las instrucciones del fabricante para evitar el sobrecalentamiento.

Evita descongelar las cigalas a temperatura ambiente, ya que esto puede provocar un crecimiento bacteriano no deseado.

Y ya sabes, ¡no volver a congelar un alimento descongelado!

Al seguir estos pasos, podrás disfrutar de las cigalas con la calidad y el sabor que merecen, manteniendo intacta la esencia del mar en cada bocado.

Las cigalas influencian en el ecosistema

Las cigalas son crustáceos marinos ampliamente reconocidos por su exquisita y delicada carne, y ocupan un lugar destacado en la cadena alimentaria de su ecosistema.

Son conocidas por su capacidad para adaptarse a diferentes fuentes de alimento, lo que las convierte en importantes actores en los ecosistemas marinos al ayudar en la descomposición de materia orgánica y mantener el equilibrio en el fondo del mar.

Además de su dieta basada en detritus, las cigalas también se alimentan de moluscos bivalvos, como almejas y mejillones.

Utilizan sus fuertes pinzas para romper las conchas y acceder a la carne interior.

Así mismo, contribuyen al reciclaje de nutrientes y en ciertas áreas, pueden influir en la densidad de poblaciones de moluscos.

Pinza de triturar de la cigala abierta sobre papel film de aluminio.
Pinza de la cigala utilizada para triturar
Pinza de cortar de la cigala abierta sobre papel film de aluminio
Pinza de la cigala utilizada para cortar

Tallas mínimas de captura de la cigala, (centímetros).

Porción comestible de la cigala

La porción comestible representa un 47% del peso total, lo que equivale a 47 gramos por cada 100 gramos de producto.

Alérgenos

Crustáceos

Temporada de la cigala

La cigala en la cocina

Muy apreciadas en la gastronomía, especialmente en la cocina europea, destacando su uso en España, Francia e Italia.

Las cigalas son muy versátiles y se prestan a una variedad de preparaciones deliciosas. Aquí hay algunas ideas para inspirarte:

A la Parrilla:

¡Nada como unas cigalas a la parrilla con un toque de limón! Marínalas con aceite de oliva, ajo y perejil antes de lanzarlas a la parrilla.

Hervidas o al Vapor:

La cocción al vapor resalta la textura tierna de las cigalas.

Hervidas con agua y sal, a veces con hierbas o vino, durante unos minutos.

En Salsas y Guisos:

Agrégalas a tus salsas de pasta o guisos de mariscos para un toque de lujo. Su sabor intenso mejora cualquier preparación.

Salteadas:

En aceite de oliva con ajo y hierbas, ideal para pastas o risottos.

Platos Típicos

España: Paellas, fideuás, o simplemente a la plancha con ajo y perejil.

Francia: En «Bouillabaisse» (sopa de pescado) o «Langoustines à l’armoricaine» (cigalas en salsa de tomate y brandy).

Italia: En «Pasta con le cicale» (pasta con cigalas).

Valor Nutricional

Información nutricional de 100 gr. de producto comestible crudo

Variedad de cigalas

Aparte de la cigala (Nephrops norvegicus), que habitualmente podemos encontrar en nuestras pescaderías y supermercados, existen un par de variantes de la misma familia:

Cigala Escarlata (Nephropsis atlántica)

La Cigala Escarlata se encuentra principalmente en las aguas del Océano Atlántico, especie inusual que hace su hogar en profundidades que comienzan a los 500 metros.

Cigala del Pacífico (Nephropsis occidentalis)

Como su nombre indica, la Cigala del Pacífico se encuentra principalmente en el Océano Pacífico.

Esta especie puede desarrollarse hasta alcanzar una longitud de 15 cm y habita en un rango de profundidad que va desde los 1.000 hasta los 1.300 metros, sumergiéndose en las oscuras y misteriosas capas del océano.