Mejillón

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Mytilus galloprovincialis, Lamarck 1819

El mejillón, esa joya del mar, se ha convertido en un verdadero protagonista en el panorama culinario europeo, especialmente en los países del sur.

Su popularidad no es ninguna sorpresa, ya que este delicioso molusco no solo es un manjar para el paladar, sino que también es bastante asequible, adaptándose a casi cualquier presupuesto.

La historia de su cultivo es tan fascinante como su sabor.

Todo comenzó con un giro del destino en el siglo XIII, cuando un náufrago irlandés, a través de sus agudas observaciones, sentó las bases de lo que hoy conocemos como la cría industrial de mejillones.

Esta técnica, nacida de la necesidad y la casualidad, ha transformado la forma en que disfrutamos de estos sabrosos bivalvos.

Como comprar mejillones

Cuando te encuentras en la pescadería, rodeado por la frescura del mar, es crucial saber cómo pedir tus mejillones para asegurarte llevar a casa la mejor calidad.

Busca mejillones que estén cerrados o que se cierren cuando les tocas.

Esto indica que están frescos y vivos.

Los mejillones abiertos podrían estar muertos y no son buenos para el consumo.

Un mejillón fresco debe oler a mar.

Evita aquellos con un olor fuerte y desagradable, ya que es una señal de deterioro.

No dudes en preguntar al/a pescadero/a sobre la procedencia y frescura de los mejillones.

Los/as profesionales estarán encantados/as de ofrecerte información y garantizar que obtengas la mejor calidad.

Podremos pedirlos por peso o por unidades.

También podemos encontrar los mejillones envasados

En tu pescadería favorita, también podrás encontrar los mejillones envasados y en los siguientes formatos:

Vivos y limpios.

Cocidos al vapor en su jugo.

Cocidos al vapor con tomate.

En escabeche.

En escabeche picantes.

A la brasa.

Al natural.

En salsa marinera.

Mejillones en salsa vieira.

En salsa gallega.

Si no los encuentras, tienes varias opciones:

Una opción sería encargárselos a tu profesional de referencia.

Otra opción sería comprarlos a través de internet, pues hay muchas empresas ofreciendo el servicio online y a domicilio.

Como conservar el mejillón en casa

Una vez que tienes tus mejillones en casa, es crucial conservarlos adecuadamente para mantener su frescura y sabor.

Aquí hay algunos pasos simples para garantizar su óptima calidad:

Retira los mejillones del envase en el que vinieron y colócalos en un recipiente grande y poco profundo.

Lava los mejillones con agua fría corriente para quitar cualquier suciedad o arena que puedan tener en sus conchas.

Descarta cualquier mejillón que tenga la concha rota o que no se haya cerrado después de enjuagarlo.

Cubre los mejillones con un paño o papel de cocina ligeramente mojados para que no pierdan frescura y humedad en el refrigerador.

Los mejillones se pueden mantener en el refrigerador hasta 2-3 días después de su compra.

Es mejor cocinarlos lo antes posible, después de la compra, para garantizar la frescura y calidad.

mejillón gallego sin limpiar
Mejillón (mytilus galloprovincialys) gallego sin limpiar

Cómo limpiar el mejillón

Coloca los mejillones en un escurridor y enjuágalos con agua fría del grifo. Esto ayudará a eliminar cualquier posible impureza que puedan tener.

Las barbas, también conocidas como «biso», son filamentos fibrosos que pueden estar adheridos a los mejillones.

Para eliminarlas sin dañar la carne, utiliza unas tijeras bien afiladas. Corta las barbas dejándolas un poco largas.

Así, una vez cocidos, podrás cerrar las conchas con la mano y tirar de ellas, dejando así la carne del mejillón libre de barbas sin dañarla ni romperla.

Podemos utilizar unas nanas para frotar las conchas de los mejillones.

Esta es una buena manera para dejar las conchas limpias y relucientes.

Si tienen mucho poliqueto (como rayas blancas en relieve) habrá que rascarlos con algo más rígido, un cuchillo, por ejemplo, no lo hagas muy fuerte para evitar cortarte.

Una vez hayas realizado los pasos anteriores, vuelve a enjuagar los mejillones limpios de barbas y restos orgánicos bajo agua fría del grifo.

Esto permitirá aclararlos por completo y asegurarte de que están completamente limpios y listos para su preparación.

Como congelar los mejillones

La congelación de mejillones es una buena forma para prolongar su vida útil, pero es esencial hacerlo correctamente para preservar su calidad.

Si quieres congelar mejillones, ten en cuenta que de septiembre a febrero suelen estar en su mejor momento, con más carne y sabor.

Este es un buen momento para congelar mejillones y disfrutarlos en otros meses no tan favorables para su tamaño y jugosidad.

Asegúrate de que tus mejillones estén bien limpios y quitarles cualquier impureza o barba.

Para que no se sequen, los abriremos al vapor o los coceremos, antes de congelarlos.

Puedes congelarlos con o sin concha.

Dejaremos que los mejillones se enfríen antes de congelarlos.

Guardaremos los mejillones cocidos en un recipiente hermético, puedes utilizar un tupper o una bolsa de congelación con cierre.

De esta manera evitaremos que los mejillones se quemen por la congelación.

Una idea genial es congelar el jugo de los mejillones en cubiteras de hielo.

Así, podrás usar la cantidad exacta que necesites más adelante.

Antes de guardarlos, no olvides etiquetar las bolsas con la fecha de congelación. Esto te ayudará a recordar de cuando son.

Para disfrutar de todo su sabor, lo ideal es consumir los mejillones dentro de los dos o tres primeros meses de congelación.

Siguiendo estos pasos, podrás tener una reserva de mejillones listos para deleitar tu paladar cuando te apetezca un toque marino en tus platos.